La Serra de Bellmunt es la sierra que cierra por el norte la extensa depresión interior de la Plana de Vic. Integrada en la Cordillera Transversal, constituye el apéndice más meridional de su macizo más elevado, el de Santa Magdalena y Puigsacalm. Avanzando de oeste a este a lo largo de unos 7 km entre los valles del Ter y el Ges, está compuesta mayoritariamente por areniscas y margas, lo que le confiere ese característico tono gris pálido al afilado crestón rocoso que ocupa su tramo central, donde se alza su cima principal, que comparte nombre con la sierra. Hasta la misma base de estas crestas se desarrollan frondosos bosques, mediterráneos en la vertiente sur y hayedos en las demás, favorecidos por la elevada humedad de la zona, una de las más lluviosas de Catalunya, circunstancia que también explica la abundancia de cascadas en la región. El punto culminante de la sierra es fácilmente reconocible por un llamativo edificio de color blanco visible desde toda la Plana de Vic y las montañas circundantes. Se trata del Santuari de la Mare de Déu de Bellmunt, encaramado sobre los roquedos somitales y rodeado de abismos, a los que su estructura se adapta de forma sorprendente. Alcanzar esta “ermita en el cielo suspendida“, en palabras de Jacint Verdaguer, permite disfrutar de una de las panorámicas más dilatadas del principado, con excelentes vistas tanto del Pirineo Oriental como de la Plana de Vic, que se contempla aquí en toda su extensión. En esta reseña se propone el ascenso a Bellmunt por el pueblo de Vidrà, descendiendo primero por la Vall del Ges para visitar el Salt del Molí y remontando luego los empinados hayedos de su cara este hasta la cumbre, regresando finalmente por la vía normal desde esta vertiente.
La Serra de Bellmunt es la sierra que cierra por el norte la extensa depresión interior de la Plana de Vic. Integrada en la Cordillera Transversal, constituye el apéndice más meridional de su macizo más elevado, el de Santa Magdalena y Puigsacalm. Avanzando de oeste a este a lo largo de unos 7 km entre los valles del Ter y el Ges, está compuesta mayoritariamente por areniscas y margas, lo que le confiere ese característico tono gris pálido al afilado crestón rocoso que ocupa su tramo central, donde se alza su cima principal, que comparte nombre con la sierra. Hasta la misma base de estas crestas se desarrollan frondosos bosques, mediterráneos en la vertiente sur y hayedos en las demás, favorecidos por la elevada humedad de la zona, una de las más lluviosas de Catalunya, circunstancia que también explica la abundancia de cascadas en la región. El punto culminante de la sierra es fácilmente reconocible por un llamativo edificio de color blanco visible desde toda la Plana de Vic y las montañas circundantes. Se trata del Santuari de la Mare de Déu de Bellmunt, encaramado sobre los roquedos somitales y rodeado de abismos, a los que su estructura se adapta de forma sorprendente. Alcanzar esta “ermita en el cielo suspendida“, en palabras de Jacint Verdaguer, permite disfrutar de una de las panorámicas más dilatadas del principado, con excelentes vistas tanto del Pirineo Oriental como de la Plana de Vic, que se contempla aquí en toda su extensión. En esta reseña se propone el ascenso a Bellmunt por el pueblo de Vidrà, descendiendo primero por la Vall del Ges para visitar el Salt del Molí y remontando luego los empinados hayedos de su cara este hasta la cumbre, regresando finalmente por la vía normal desde esta vertiente.
