El Sistema Prelitoral Central es el tramo de la Cordillera Prelitoral que se extiende entre los ríos Francolí y Anoia, separando la Serra de Prades del macizo de Montserrat y con el río Gaià dividiendo el sistema prácticamente por la mitad. Elevándose abruptamente desde las llanuras del Penedés y el Alt Camp por el sur, y difuminándose progresivamente con el altiplano de la Segarra por el norte, estas montañas presentan, en general, perfiles suaves y poco prominentes, sin llegar a alcanzar los mil metros de altitud. Aun así, se trata de una zona orográficamente compleja, surcada por multitud de barrancos y salpicada de colinas que aparecen por doquier, donde únicamente los campos de cereal y los viñedos han logrado abrirse paso entre la omnipresente vegetación mediterránea. Al recorrer estas sierras no debemos esperar parajes espectaculares ni grandes panorámicas, pero sí que disfrutaremos de la placidez y el sosiego propios de este tranquilo rincón de la baja montaña catalana.
El Sistema Prelitoral Central es el tramo de la Cordillera Prelitoral que se extiende entre los ríos Francolí y Anoia, separando la Serra de Prades del macizo de Montserrat y con el río Gaià dividiendo el sistema prácticamente por la mitad. Elevándose abruptamente desde las llanuras del Penedés y el Alt Camp por el sur, y difuminándose progresivamente con el altiplano de la Segarra por el norte, estas montañas presentan, en general, perfiles suaves y poco prominentes, sin llegar a alcanzar los mil metros de altitud. Aun así, se trata de una zona orográficamente compleja, surcada por multitud de barrancos y salpicada de colinas que aparecen por doquier, donde únicamente los campos de cereal y los viñedos han logrado abrirse paso entre la omnipresente vegetación mediterránea. Al recorrer estas sierras no debemos esperar parajes espectaculares ni grandes panorámicas, pero sí que disfrutaremos de la placidez y el sosiego propios de este tranquilo rincón de la baja montaña catalana.
La Serra de Miralles se sitúa en el extremo más septentrional del Sistema Prelitoral Central, justo antes de dar paso a los contrafuertes de la depresión central. Si observamos en un mapa de relieve o una imagen de satélite, se aprecia cómo esta franja más exterior del Sistema Prelitoral Central dibuja un curioso arco calizo formado por sierras paralelas, continuamente seccionadas por barrancos que aprovechan el blando terreno arcilloso para abrirse paso, pero siempre con una continuidad inmediata entre ellas. Este arco, que se prolonga a lo largo de unos 30 km, alcanza su máxima altura en la cima de Sant Miquel de Montclar, pero es en la Serra de Miralles donde esta singular formación geológica se percibe con mayor claridad a pie de terreno. Decenas de colinas en forma de medialuna emergen de las tierras altas de la Anoia, perfectamente alineadas dentro de las hasta seis cadenas paralelas que llegan a sucederse en forma de marcadas ondulaciones. La culminación de la sierra es el Grony de Miralles, que corona una de las crestas interiores y la única donde aflora de forma evidente la caliza, pues a lo largo de toda su vertiente sur una pared defiende cada una de las medialunas, conformando uno de los escasos rincones de este tramo de la Prelitoral donde podemos apreciar cierta verticalidad. Junto a la abundante presencia de fortificaciones medievales, no en vano durante el cambio de milenio esta zona fue territorio fronterizo, la Serra de Miralles se presenta como una magnífica opción para una jornada matinal, en la que podremos descubrir una formación geológica tan singular como poco conocida de esta parte de Catalunya.
