Al sur del Cadí, máxima altura del Prepirineo catalán, se extiende una zona de enorme complejidad montañosa: el Prepirineo Oriental. A caballo entre el Solsonés, el Berguedá y el Alt Urgell, surgen colosales macizos que, a la sombra de la larga muralla del Cadí, superan ampliamente los 2000 metros de altura y destacan con contundencia vistos desde el sur, donde las montañas son mucho más modestas. Por ello, las prominencias de estas cumbres se cuentan entre las más destacadas de toda la cordillera. Estos macizos comparten unas características muy definidas: la roca caliza domina el paisaje, alternándose extensos prados y suaves lomas con abruptos roquedos y grandes abismos, mientras que frondosos bosques cubren sus faldas. El resultado es un terreno tan apacible como agreste, un contraste que confiere a esta zona una belleza muy particular.
Al sur del Cadí, máxima altura del Prepirineo catalán, se extiende una zona de enorme complejidad montañosa: el Prepirineo Oriental. A caballo entre el Solsonés, el Berguedá y el Alt Urgell, surgen colosales macizos que, a la sombra de la larga muralla del Cadí, superan ampliamente los 2000 metros de altura y destacan con contundencia vistos desde el sur, donde las montañas son mucho más modestas. Por ello, las prominencias de estas cumbres se cuentan entre las más destacadas de toda la cordillera. Estos macizos comparten unas características muy definidas: la roca caliza domina el paisaje, alternándose extensos prados y suaves lomas con abruptos roquedos y grandes abismos, mientras que frondosos bosques cubren sus faldas. El resultado es un terreno tan apacible como agreste, un contraste que confiere a esta zona una belleza muy particular.
La Serra del Verd ocupa una posición intermedia dentro de los macizos más exteriores, situado entre el Port del Comte y la Serra d’Ensija. También se encuentra en una posición intermedia en cuanto a altura, alcanzando unos respetables 2280 metros que la sitúan de lleno entre las grandes sierras prepirenaicas catalanas. La Serra del Verd está formada principalmente por tres montañas, tres grandes domos de altura prácticamente idéntica: el Cap del Verd, el más occidental y elevado, el Cap de Prat d’Aubes, el central, y el Cap d’Urdet, el más oriental. Quizás la característica más llamativa de la sierra sean las extensas praderas que rodean y cubren el Cap del Verd, conformando un paisaje que parece sacado de las estepas asiáticas. Los otros dos “caps”, en cambio, se ven engullidos por los frondosos bosques que cubren gran parte del macizo, especialmente su parte septentrional, llegando hasta el fondo del valle de Gòsol. La vertiente occidental y, sobre todo, la meridional presentan un carácter completamente distinto: enormes pendientes que llegan a superar los mil metros de desnivel, donde se alternan vastas pedreras calizas con rincones de una verticalidad absoluta. Destaca especialmente la profunda hendidura entre las dos cumbres orientales del Verd, donde se levantan paredes de más de quinientos metros de caída.
